Los continuos recortes económicos
que hemos padecido en FGC durante más de una década, se dejan sentir con mayor
virulencia cuando acontecen incidencias y/o averías, muchas de ellas derivadas
directamente por estos recortes. Es entonces cuando afloran las carencias que
tenemos en diferentes planos, tales como un mantenimiento adecuado, nada que
ver con el que se aplica hoy día en FGC. En estas situaciones es cuando se pone de
manifiesto de manera nítida una falta de recursos importante en materia de
plantilla, así como una clara falta de provisión de repuestos tanto para instalaciones como
para el material rodante. A todo esto hay que sumar la formación escasa, casi
nula, de una parte importantísima de la plantilla y la falta de previsión en
muchos campos de los responsables actuales. Todo ello hace que la imagen de FGC
se resienta, alejándonos cada vez más de la que teníamos en la década de los
90.
La realidad se impone tozudamente.
El día a día nos muestra que existe un desequilibrio entre lo que presupuestan
los responsables en las diferentes áreas de FGC y las necesidades reales de las
mismas. No sabemos muy bien a quien pretenden engañar cuando cuadran las
cuentas a martillazos y/o maquillan los datos para que las cuentan salgan como “ellos”
quieren.
En estas circunstancias pagan los
de siempre. Por un lado nuestros usuarios, ahora llamados “clientes”, que
sufren un servicio deficiente en más ocasiones de las deseadas. Por otro lado
los trabajadores de FGC, que trabajan con unas carencias que les impide desarrollar
sus tareas de manera correcta. Es más que palpable que la limpieza es insuficiente, tanto en
dependencias como en trenes. Vergüenza les deberían dar a aquellos que en su
día decidieron bajar los costes económicos en esta materia hasta niveles
insostenibles, (nadie da duros a cuatros pesetas) y la limpieza se ha resentido
gravemente. En las áreas de mantenimiento la plantilla es meramente
testimonial, insuficiente a todas luces. En estos momentos solo hay dos
salidas, o mejorar la capacidad operativa de los diferentes servicios de
mantenimiento, aumentando las plantillas hasta un nivel aceptable o acabar de
privatizar el mantenimiento e FGC, que es lo que nos tememos. La privatización
del mantenimiento en FGC en estos momentos nos muestra que no es lo eficiente
que debiera, estando muy alejada de los estándares de calidad que los
trabajadores de FGC ofrecían cuando eran los que se encargaban de este
mantenimiento.
En muchas ocasiones se trabaja
con trenes con incidencias o averías, porque no hay trenes para sustituirlos.
El margen en el número de trenes de reserva es mínimo y eso que se han ido
suprimiendo cierto tipo de revisiones que anteriormente sí que se realizaban.
Algo parecido pasa con ciertas instalaciones en dependencias que se pasan los
partes de avería y estas no se resuelven de manera inmediata o bien porque no
hay personal suficiente y hay otras prioridades o porque no hay recambios de la
piezas averiadas en esos momentos.
Es cierto que cuando la seguridad
se ve afectada de manera clara se resuelven los problemas. Es decir, no se pone
en el entredicho el factor seguridad. Pero también es cierto que en muchas
ocasiones la seguridad se ve afectada por un cúmulo de circunstancias, alguna de
ellas de difícil control. Sin embargo si se pueden prever otras muchas que sin
ser, en primera instancia importantes, si que pueden derivarse a una situación
preocupante, cuando no peligrosa, cuando estas concurren con otras
circunstancias de incidencias y/o
averías de difícil predicción.
Alguien tendrá que tomar las
decisiones oportunas para que dejemos de ir “con lo puesto” a sacar el servicio
adelante, dándonos las herramientas y medios necesarios para poder desempeñar
nuestras funciones de forma correcta.
Sección Sindical de
la CGT en FGC
Barcelona, 20 de
noviembre del 2011
